Cómo se pone un supositorio, la manera adecuada y más

Muchas veces se presentan situaciones con niños pequeños, donde requieres formas alternas de administrar medicamentos, como por ejemplo, por vía rectal, y te puedes preguntar cómo se pone un supositorio. A continuación, en el siguiente artículo conocerás, la técnica correcta de colocarlos para no cometer errores y evitar así incomodidades a los más pequeños.

Cómo se pone un supositorio

¿Qué son los supositorios?

Los supositorios son un tipo de presentación de los fármacos, que se administran por vía rectal, es decir, por el ano y se absorben en el torrente sanguíneo.

Se utilizan ocasionalmente, ya que no es posible estar seguro de la cantidad de medicamento que el cuerpo puede recibir. Por otro lado, su administración es incómoda y, a veces, molesta. Esto ocasiona que cada vez sea menos utilizada como vía de administración de medicinas.

Están elaborados con una fuerte grasa vegetal en la que se introduce el medicamento. Se disuelve poco a poco a medida que se introduce en el recto, de forma que el fármaco se libera, se consume y pasa a la sangre.

Supositorios de glicerina

El supositorio de glicerina es un medicamento de efecto laxante rectal, que se utiliza para limpiar los intestinos en caso de estreñimiento. Este medicamento puede utilizarse en niños o bebés, bajo prescripción médica.

Cómo se pone un supositorio

Los supositorios de glicerina se recomiendan, específicamente, para casos de estreñimiento en bebés y niños. Tardan entre 15 y 30 minutos en hacer efecto, aunque en el caso de los bebés el efecto puede ser más rápido.

De esta forma, tienen como principio activo el glicerol, que actúa ablandando las heces al atraer más agua, aumentando su grosor, induciendo los movimientos peristálticos del intestino y ejerciendo un efecto de lubricación local, lo que permite eliminar o evacuar las heces.

Uso de supositorios en pacientes pediátricos

Los niños son los principales beneficiarios de este tipo de tratamiento, debido a la dificultad que tienen para tragar y, a menudo, por la resistencia que ofrecen, cerrando a menudo la boca de forma obstinada mientras reciben el medicamento.

Suelen utilizarse como antipiréticos y laxantes y es importante que, una vez dentro del recto, no se expulse al exterior para que la grasa vegetal se disuelva y el fármaco pueda actuar.

Cómo se pone un supositorio: La técnica correcta

El primer paso que hay que dar es lavarse las manos con agua y jabón. También sería apropiado utilizar guantes de látex. Ahora, procede así:

  • Si se trata de un niño pequeño, hay que abrir el pañal, poner al niño de espaldas, levantar las dos piernas con una mano e introducir el supositorio (en dirección al ombligo) en el ano con la otra, antes de que llegue más allá del esfínter anal.
  • Por otro lado, si es el caso de un niño mayor, es necesario tener un poco de “tacto” y describirle lo que va a pasar con delicadeza, minimizando aspectos que provoquen se asuste.
  • La postura ideal es recostar al niño de lado, doblar sus rodillas hacia el abdomen e inducirlo a que se relaje, así se introduce el supositorio (en dirección al ombligo), hasta que esté completamente dentro.
  • El supositorio debe separarse de su envoltorio sólo en el momento de su uso, ya que su manipulación durante un periodo de tiempo prolongado, provoca que comience a derretirse.
  • Si el supositorio no se desliza rápidamente, se puede humedecer la punta con agua fría o lubricante. El lubricante debe estar etiquetado como “soluble en agua” No se debe utilizar petrolato (vaselina).

Cómo se pone un supositorio: Dudas sobre el lado adecuado

A lo largo del tiempo, se ha creado un gran debate en torno a la cuestión de ¿cómo colocar un supositorio por el lado recto o plano?

Esta trascendental cuestión tiene una sencilla solución que casi todo el mundo desconoce: por el extremo plano, el lugar más fácil para introducir un supositorio en un niño, es llegar al ano, de forma que al entrar en contacto con la parte puntiaguda, los esfínteres del recto lo induzcan hacia dentro.

De este modo, se favorece la absorción del fármaco; donde a dosis mínima para niños y bebés es de 1 supositorio al día, y el tiempo de uso depende del criterio médico.

En el siguiente video, podrás ver un tutorial sobre cómo se pone un supositorio, de forma adecuada y cómoda para el bebé:

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Factores que permiten la eficacia de los supositorios

La liberación adecuada de la sustancia depende de numerosos aspectos y no simplemente de la ubicación del supositorio. Las características claves que deben tenerse en cuenta son: la temperatura del cuerpo, el pH y el volumen del líquido de la mucosa rectal, la solubilidad de los supositorios y la superficie de la mucosa.

De esta forma, el medicamento requiere ser absorbido para realizar una acción a nivel sistémico, cuando se indica para el tratamiento de afecciones como  la fiebre. Así, también actuará localmente sobre la mucosa específica, como en el caso de laxantes para el estreñimiento.

Se aconseja siempre administrar los supositorios bajo vigilancia del médico pediatra. Aunque hoy en día es posible conseguir cómodamente los supositorios de glicerina en todas las farmacias.

Varios expertos sugieren que el uso de supositorios de glicerina para el manejo del estreñimiento debe ser sólo la última opción. Su uso regular debe ser siempre administrado correctamente por el médico.

El uso continuo, puede hacer que el cuerpo del bebé se vuelva “dependiente” del estímulo para evacuar, desencadenando un cuadro más agudo de estreñimiento.

Contraindicaciones o reacciones adversas en su uso

El supositorio de glicerina suele absorberse bien, pero puede inducir calambres intestinales, diarrea, flatulencias o deshidratación en raros caos. Por otro lado, en la zona anal existe una mayor irrigación sanguínea lo cual puede causar irritación, y desencadenar un prurito anal.

Los niños con una posible apendicitis o una hemorragia rectal de causa poco clara, no deben usarlo. Además, una obstrucción intestinal, un trastorno inflamatorio del intestino o tras la curación de una cirugía rectal, no deben utilizar supositorios.

Del mismo modo, no pueden colocarse cuando un bebé evidencie molestias estomacales, náuseas o vómitos de origen desconocido.

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