El conejo de la luna, interesante cuento y mucho mas

Muchas veces las madres no tienen manera de entretener a los más pequeños de la casa, se agotan las ideas y los pequeños se aburren, el conejo de la luna es un precioso cuento que trata sobre los cráteres inmensos que se ven en la luna y además de entretener es muy educativo para los niños.

el conejo de la luna

El conejo de la luna

Este cuento es en realidad una leyenda proveniente de México, corta pero con un hermoso contenido que deja muchos valores. Muchos niños por las noches observan la luna desde su jardín y les preguntan a los padres por que los grandes cráteres tienen forma de conejo, entonces los antiguos abuelos mexicanos, se inventaban historias y leyendas para darle respuesta a las muchas preguntas de los niños sobre la luna.

Leyenda

Hace millones de años, muchos siglos atrás, existió un gran Dios que llevaba por nombre Quetzalcóatl, el Dios tuvo curiosidad de conocer las bellezas naturales que el mundo escondía,  así que al fin tomó la decisión de convertirse en un humano para mezclarse y no ser descubierto por las demás personas.

Recorrió las grandes y hermosas montañas, pasando por los inmensos y verdes bosques, navegando por los mares más lindos del planeta y los grandiosos ríos de agua dulce y cristalina, todo este lo mágicamente en un día sin parar a descansar.

Recuerda que después de leer una leyenda azteca, hay que disfrutar de un rico helado de yogur.

el conejo de la luna

Después de su recorrido, hubo un momento en el que se sintió cansado y cuando empezó a ocultarse el sol decidió descansar sentado en una hermosa piedra, con la mejor vista que pudo haber visto en toda su vida, allí se sentó, muy exhausto de tanto caminar.

Reposando sobre la piedra sintió que también tenía un hambre voraz, al punto que el estómago hablaba por sí solo,  entonces el gran Dios decidió sentarse a un lado del camino y disfrutar de una fruta junto con la hermosa vista hasta que cayó la noche. Al caer la noche, el Dios notó que el cielo era oscuro y hermosos, cubierto de magníficas y brillantes estrellas.

La más grande y hermosa luna comenzó a despertar para iluminar el cielo nocturno con un color amarillo intenso y lleno de mucho resplandor.

El Dios convertido en humano estaba contemplando lo hermoso del mundo y lo perfecto y vivo de la naturaleza cuando de improvisto observó un conejito que se sentó a su lado a mirar también la hermosura de la luna, el conejito mientras lo veía trituraba algo con sus dientes.

El Dios mientras lo observaba, muy asombrado por lo lindo del conejito, le preguntó: ¿Qué es lo que tiene entre tus dientes hermoso conejito?

El conejito muy amablemente le responde al Dios, “estoy comiendo un poco de paja y su nombre es sácate ¿quieres unas hojitas de mi comida?”

“Gracias amiguito conejo, pero yo no como esas clases de hierbas no son muy apetitosas que digamos”.

El conejo muy amable le pregunta “¿entonces de qué piezas alimentarte? Te vez un poco débil y exhausto”.

El Dios muy triste le respondió “será que moriré sin ningún alimento y sediento ya que no hay agua cerca, de verdad que moriré si no tengo nada que darle a mis estómago”.

El lindo conejito muy triste, vió la cara del Dios y le dijo al oído al dios Quetzalcóatl “Mira amigo yo soy un simple y vulgar conejito del bosque, además soy muy pequeño, pero como usted tiene un hambre voraz y no tiene nada que comer aquí estoy yo cómeme y se te quitará el hambre”.

El Dios sorprendido y muy consternado por lo que le dijo aquel pequeño y humilde conejito , le dio un fuerte abrazo y unas suaves caricias y le dijo “Tus palabras son tan bellas y me causan tanta emoción, que desde este momento no serás solo un conejito vulgar y silvestre de la tierra, serás un gran conejo y serás recordado por millones y millones de personas en todo el mundo, y aun con el paso de los años te seguirán observando, te mereces eso y mucho más por tu gran corazón, humildad y generosidad”.

En ese momento el Dios tomó al conejito entre sus manos, lo subió muy pero muy alto hasta lo inmenso del cielo y al llegar a la luna su hermoso cuerpecito quedó estampado en ella. Luego, el gran hombre Dios lo bajó hasta la tierra de nuevo y le dijo “Observa tu retrato en la brillante luna, para que todas las personas, en especial los hombres, tengan siempre presente tu recuerdo”.

Y a partir de ese momento la promesa que el Dios le hizo a aquel noble conejo se cumplió.

el conejo de la luna

Mensaje que deja el cuento

Cuando sales por las noches y ves el cielo despejado, allí está la hermosa luna llena, al verla tendrás la satisfacción de ver la silueta de un hermoso conejo en la luna, que hace millones de años atrás quiso prestar ayuda al Dios que se convirtió en humano, Quetzalcóatl.

Este hermoso cuento del conejo de la luna, da mucho en qué pensar, está repleto de muchos valores que vale la pena cultivar a lo largo de la vida. El pequeño conejo tuvo un corazón tan noble que no quiso permitir que el Dios pasará hambre y se ofreció como su  comida.

Esta leyenda mexicana ha servido para contar las grandes hazañas de un Dios y lo humilde de un animalito del bosque, resaltando valores como la humildad, el respeto, la amistad, el perdón, la sabiduría y la generosidad, valores de los que los niños pueden aprender.

Los valores anteriormente mencionados, son los que en el hogar se deben aprender diariamente, para poder ser personas buenas como el conejito, en este mundo lleno de mucha maldad, en el que los cuentos tradicionales son los más educativos para los niños.

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Es por ello que todas las noches los niños desde sus ventanas o jardín observan la figura de un conejito en la luna, el Dios antiguo quiso dejar una huella de aquella enseñanza que le dio un lindo y hermoso conejito.

Es bueno leer más sobre cuentos educativos como el conejo en la luna, para educar a los hijos y enseñar la importancia de los valores por medio de entretenidas historias.

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