Excusas para el colegio, cómo justificar la falta a clases

Todos, de niños, hemos utilizado excusas para el colegio. Esto pudo haber sido por sentirnos fastidiados o desanimados para asistir. En estas líneas, abordamos la situación, de una forma empática, comprendiendo a nuestros niños y poniéndonos en su lugar para detectar los posibles justificativos para no asistir al colegio y tratarlos de la mejor manera.

Excusas para el colegio

Los niños y algunas de sus excusas para el colegio

Suele ocurrir que, con el pasar del tiempo, ya de adultos, se nos olviden las excusas para justificar una falta a clase que dimos o los argumentos que expusimos para no ir al colegio o no hacer la tarea, por lo que en algunos casos, no visualizamos lo que realmente ocurre y cómo manejarlo. Por todo esto, aquí repasamos algunas de las excusas frecuentes y cómo llevarlas.

1. “No puedo ir al colegio, estoy enfermo”: Con voz adolorida, ojos semi abiertos, cara de agotamiento y movimientos lentos, los niños acuden a esta opción por excelencia entre tantas excusas para el colegio… ¿¡Y cómo no hacerlo!? Si es tan fácil y “válida”… claro, si fuera cierto. Se ha convertido en “la vieja confiable”.

El verdadero malestar de un niño puede ser motivo valedero para no asistir a clases, sin duda, y de ahí nace el querer aprovecharlo a conveniencia. Los niños son muy listos y aprenden rápido. Aquí te dejamos un artículo que tal vez te interese, sobre la interpretación de dibujos de niños.

Actuar como enfermo es pan comido para un niño que no quiere ir a estudiar; algunos logran fingirlo muy bien, de hecho, aplicando la “técnica” de ir al baño muchas veces para dar indicios de que tiene indigestión.

Una vez más, se debe tener presente que un niño pudiera enfermarse realmente, por lo que en primera instancia se debe dar un voto de confianza. Ahora, el siguiente paso es corroborar que sea cierto, por lo que el siguiente paso recomendable es llevarlo al centro médico más cercano. Si no quiere checarse con los expertos de salud, entonces puedes comenzar a dudar de su malestar.

Con el avance de la tecnología no sólo tenemos mayor facilidad para nuestro día a día, sino también mayor complicaciones. Nuestros niños pertenecen a una generación tecnológica desde su nacimiento, por lo que ya navegan en Internet desde temprana edad.

Con un amplio catálogo de información y posibilidades en este mundo, los pequeños ya se pasan “trucos” entre ellos o averiguan en páginas sobre cómo amanecer con fiebre al día siguiente para hacer toda su actuación más creíble. Tomar mucha agua fría y dormir con azúcar en las medias son algunos de estos tips.

2. “En estos días los profesores están paralizados por huelga”: Estas excusas para el colegio son usadas por los más inexpertos. Si no habrá clases por alguna razón, los profesores o representantes de la institución deben notificarlo previamente a los padres, ya sea por correo, vía telefónica o por medio de una reunión. Igualmente, cerciorarse es sencillo.

Llama al director del colegio o a algún profesor y verifica que lo que dice el niño o niña sea verdad, no vaya a ser que estés cayendo en una mentirilla para evadir la escuela y, además, el infante termine atrasándose por perder clases.

3. “Aquí estudio mejor y quiero prepararme más para un examen”: Resulta sospechoso a primera vista, ¿cierto? Pues lo es. Ante esta situación no se debe caer en una comprensión y flexibilidad que al final de cuentas terminará siendo perjudicial para el niño.

En el colegio no debe haber preferencias ni favoritismos, por lo que los demás niños también presentarán ese examen. “Si tan complejo es, ¿por qué el profesor no dio el día libre a todos para prepararse mejor?”, es una pregunta excelente para hacerlo razonar sobre su argumento. Además, difícilmente estará en casa “preparándose” todo el día, o en su mayoría, para el examen… ¿o sí?

Al llegar a casa, préstale mayor atención al respecto. Pregúntale cómo le fue, si repasaron contenido para el examen y ofrécele toda tu ayuda para estudiar y prepararse mejor para la inminente prueba.

4. “Algunos estudiantes no tenemos que ir hoy”: A menos que se trate de una evaluación muy especial, esto huele a mentirita por todas partes. En este caso, de inmediato debes llamar al profesor que le dará clases y corroborar que sea cierto. De lo contrario, podrían terminar llamándole la atención e incluso suspendiéndolo por faltar a clases arbitrariamente.

5. “Habrá una excursión pero no quiero ir”: Mmm… Por supuesto. El colegio programa una actividad fuera de la institución y no se lo notifican a ningún padre ni madre, sino que se los llevan así sin más, sin consentimiento ni información sobre las condiciones físicas y de salud de cada uno. Así de sinsentido es. Una vez más, estás a una llamada de verificar semejante escenario.

Algunos pequeños optan por decir que la excursión será muy costosa, por lo que pocos alumnos irán. Otros dicen que no les llama la atención y prefieren quedarse en casa. Y otros dicen que están muy cansados, por lo que mejor se quedarán descansando. Existen muchas variaciones, dependiendo de la creatividad de cada uno, pero todas se parten del mismo punto de origen, por lo que se corroboran igual.

Excusas para el colegio

6. “No pude dormir prácticamente nada”: Esto puede ser cierto, aunque también está la posibilidad de que sea otra más de las excusas para justificar una falta al colegio. Para ello, tendrás que recurrir a examinarlo lo más que puedas, verificando si tiene ojeras o los ojos rojos.

En caso de que sea real y decidas dejarlo en casa durmiendo, ten presente que lo más probable es que, por consecuencia de dormir hasta tarde, también se acueste más tarde, y al día siguiente tenga las mismas dificultades para levantarse e ir al colegio. Es decir, se convertirá en una cadena, un círculo vicioso que se puede repetir.

Por otra parte, ésta también es otra de las excusas más populares y “efectivas” para no ir a clases, junto con la de “estoy enfermo”, así que ten cuidado de no caer en una artimaña infantil.

7. “Tuve un accidente”: Existe una gran variedad en torno a este argumento: Puede ser una caída, dislocación, esguince, lesión muscular, entre otros. Algunos no son muy cuidadosos con lo que dicen y pueden afirmar cualquier disparate, como un hueso roto o lesión grave.

Para estos casos que, principalmente son fáciles de notar de ser ciertos, coméntale que saldrán de una vez al médico y lo llevarás a urgencia para que le coloquen algún yeso o algo por el estilo. Vigila cómo reacciona y si dice que no, empezará a delatarse. Lee aquí cómo prevenir el acoso escolar.

En caso de que realmente le haya ocurrido algo, habrá algún síntoma físico, inflamación, sangre, hematoma. Sin embargo, pudiese ser algo muy interno, así que el plan es el mismo: Llevarlo al médico y que los especialistas lo revisen para determinar qué ocurre y cuáles medidas se deben llevar a cabo.

8. “El profesor avisó que no irá hoy”: Esto comienza a descartarse si tu hijo tiene más de un profesor al día. No obstante, en caso de que realmente vea a un solo profesor ese día o durante el lapso estudiantil, tu opción sigue estando en tu teléfono móvil. Corrobora.

9. “Tengo el uniforme roto”: Sí, puede parecer que esto no lo dice nadie, pero se han visto muchos casos con esta excusa. ¿Y cómo se avala? Recuerda: los niños son cada vez más listos. Tijeras y cuchillos hay en muchas partes. Sin embargo, perfectamente pudiera haber sido un accidente y se le rompió el uniforme, aunque debe ser uno solo. Hay más conjuntos de uniformes.

Si más de un conjunto está roto, ya deberías empezar a dudar. Igualmente, chequea bien cómo está dañado el uniforme, el tipo de roturas que tiene, así podrás hacerte una idea de cómo ocurrió.

Te invitamos a tener preparados varios uniformes a la semana para prevenir algún incidente como éste. En caso extremo de no tener los otros uniformes limpios, tendrás que apelar al uniforme de educación y actividad física, informando al profesor lo ocurrido por medio de una nota firmada, yendo en persona a explicarle o llamándolo previamente.

10. “El día X habrá una jornada especial en el cole y no darán clases”: ya es más elaborado. Muy probablemente haya complicidad entre tu hijo y algunos de sus compañeros para faltar en grupo y planificar una salida divertida ese día. Esto se puede verificar de una vez por medio del plan de evaluación durante el período escolar. Y, de no tenerlo, ya sabes… Es hora de una llamada al profesor.

¿Qué hacer si mi hijo usa excusas con frecuencia?

Las mencionadas antes, son sólo algunas de las excusas utilizadas actualmente, aunque existen infinidades. Ahora bien, si tu hijo sigue presentando excusas para ir al colegio frecuentemente, incluso después de descubrirlo en varias ocasiones y haciéndolo que vaya, podría tratarse de un caso más complejo.

En este sentido, podría estar siendo víctima de “bullying” o acoso escolar, exclusión, maltratos por parte de los profesores, entre otros casos.

Excusas para el colegio

De ser así, conversa con él de una forma amena, agradable, ábrete a escucharlo sin juzgarlo ni arremeter contra él y hazle sentir la suficiente confianza para que pueda hablar con total honestidad. Igualmente, solicita una reunión con los profesores y directores para ver qué ocurre y cómo se puede solucionar este problema. También te puede interesar la prevención del maltrato infantil.

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